¿Cuántas Marlin habrá en RD? – Por Tony Pina-

Comparir en tus Redes

Por Tony Pina

¿Cuántas Marlin habrá en RD?
¿De qué le sirve la vida a quien a otro se la quita?
Si cada criminal en potencia reflexionara en torno a esta pregunta antes de cometer un crimen, el mundo sería más vivible o menos criminoso.
Posiblemente Marlin Martínez, la madre de Marlon, jamás reparó en tales consecuencias.
Ella misma no creía en valores cuando a su hijo le decía “con dinero y relación todo se puede en esta vida”. Pero no es ella la única que así piensa en una sociedad cada vez más huérfana de valores y más vacía; son muchas las Marlin estúpidas y de pretendida “sangre azul” que cuando se sienta en una mesa, ¡oh Dios!, cogen el cubierto con la mano derecha.
¿Y, entonces, de dónde le viene el postín?
 
Marlin no parió una bestia, Marlin formó una bestia.
Ella, a pesar de ser dominicana de pura cepa, veía el país por encima de sus narices. De ahí que para que Marlon fuera “americano” hizo lo que hacen muchas parturientas criollas: se van a parir a Estados Unidos.
Sencillamente, se aseguró de que su hijo nunca le faltara “el pan debajo del brazo”. Nada raro hacía, porque eso mismo hacen muchas, ¡pero muchas dominicanas!, y sí mucho le importaba que su vástago orgulloso dijera que era de “The United States”, para luego echarles vainas a sus iguales de Conoví o San Francisco de Macorís.
¿Cuántas Marlin hay que no se cansan de pregonar “mi hijo es americano”?
 
La materialidad de Marlin era ufanarse de tener un piso en una de las grandes torres de la exclusiva avenida Anacaona de Santo Domingo, o de ser copropietaria de un edificio en San Francisco de Macoris, de tener una finca arrocera con el padrastro de su hijo, dos casas de campo y, para más vainas echar, ser subdirectora de Pasaportes (por lo que le toca de cuota de la loto del gobierno de Danilo a Miguel Vargas y su negocio del PRD) y de ñapa proclamar a los cuatro vientos que su unigénito era hijo de un general de la Fuerza Aérea.
Lo tenía todo, Marlin!, y, sin embargo, nada tenía.
Como Marlin hay muchas madres, dominicanas y no dominicanas, solo que muchas no han podido acometer o consumar el crimen de quitarse de encima esa sombra de una Emely que les persigue.
 
“Mira a ver, muchacho del coño, si le saca cuanto antes ese muchacho a esa negrita”, así como Marlin dicen muchas; pero la única diferencia es que la madre de Marlon está presa y su hijo también, y otras, sin embargo, han tenido la suerte de no caer todavía. 
Facebook Comments
Comparir en tus Redes

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*