El trago amargo de la traición – Por Félix Jiménez C-

Por Félix Jiménez Campusano

 

El trago amargo de la traición. 

Nadie tiene posibilidad de escudarse de la estocada trapera, que el ser humano practica por naturaleza, aún poseyendo la visión trasera del discernimiento espiritual, nos llega ese inevitable momento, en más de una ocasión, todos hemos probado el trago amargo de la traición y mas en el accionar político, donde se encuentran Judas, en cantidad industrial.

A nuestro señor Jesucristo, fue a quien le tocó enfrentar la más grande traición que registra la historia de la humanidad, cometida por él padre de la traición, Judas Iscariote, quien, por ambición, vendió al hombre más caro de toda la existencia, a Jesús de Nazaret, por la irrisoria suma, de treinta piezas de plata y con un beso, le dio la cuchillada mortal. Todo aquel que se identifica con esa mala práctica, es fiel seguidor de él.

Judas no fue el único que traicionó al Maestro, también lo hicieron los demás discípulos, cuando fue apresado, para dar cumplimiento a la profecía de Mateo 26: 31, que dice: «Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño se dispersarán», la diferencia estuvo en que el negociante, solo se arrepintió, pero no se convirtió, en esa misma situación nos hemos visto, que todos los que se encuentran a nuestro rededor, cuando llega la derrota, es que mira a los cuatros vientos y los primeros que te abandonan, son aquellos que te prometieron lealtad.

La senda trillada que condujo al gran traidor para cometer tal deslealtad, fue el amor al dinero, más que a la buena obra, y este hombre había diseñado un plan estratégico para ascender al poder, pero Él Cristo de la gloria lo sorprendió, con un mensaje que para nada le agradó, cuando anunció, que su reino no era de este mundo e inmediatamente, los ánimos se le fueron al suelo, ya que aspiraba a ser el ministro de las finanzas del reinado del pueblo hebreo.

En el ejercicio del activismo político, podemos identificar al infiel, partiendo de esa realidad. El traidor siempre procura más el control del dinero que el de la obra, es capaz de vender, hasta, a la mujer que lo trajo al mundo, ha perdido todos los escrúpulos.

Algunos traidores, son más finos, no van directamente detrás de la bolsa, sino del poder, porque saben que de manera automática le producirá dineros, el control de la estructura, le permitirá el manejo de los recursos económicos, vender cargos e inventar actividades que generen beneficios.

Como a todos, en lo particular, han sido tantas las veces que nos ha tocado probar ese trago amargo de la traición, que ya perdimos la cuenta, incluso, hasta el extremo de tener que soportar las malicias del reconocido lisonjero, además de lascivo sodomita, con su poder para tomar decisiones, a quien pudimos presenciar la subasta del asiento, que por méritos indiscutible, habiamos ganado, en dicho caso especificado, el unisexual, mató dos pájaros de un solo tiro, pues, a la vez que recibe las contadas monedas de plata, también logra congraciar con él candidato y parte de su entorno, ignorando que siempre tenemos la carta del triunfo escondida en el lugar indicado.

Las más excelsas sabidurías, enseñan, que; todo lo que el hombre sembrare, eso mismo segará, añadido a eso, cabe recordar, que por todo en la vida, hay que pagar un precio, del cual no existe quien se pueda escape, pues, el camarero tiene sus apuntes de lo consumido y la factura puede tardar, pero llega segura, a veces doble y cara, pero como si todo eso fuera poco, para tener conciencia de lo más grave, solo basta recordar, cual fue el final de don Judas, sino lo destruye la conciencia.

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