Inequidad social versus macroeconomía dominicana -Por Roberto Calero-

Por Roberto Calero

Inequidad social versus macroeconomía dominicana

El más grande desafío para la República Dominicana es encontrar la forma de conciliar los supuestos logros del crecimiento económico de las últimas décadas con una mejor y más equitativa distribución de sus frutos. Entre la aceptación de esta realidad y la voluntad para llevarla a la práctica, han habido abismos sin fondos, pero estamos obligados a encontrar la manera de alcanzar dicho propósito.

La delincuencia en sentido general ronda el 7o%, la falta de empleos más del 30%, la inflación 35%. Estos son los tres principales problemas que afectan a los residentes en la República Dominicana, según algunas mediciones.

Esos problemas tienen una dimensión mayor, según la percepción de la gente, a la preocupante corrupción administrativa y a la impunidad, los apagones, el tráfico de drogas, el deterioro de los servicios públicos, la violencia intrafamiliar, entre otros.

En otro orden, para el 70 % de la población la economía nacional está muy mal, apenas un 7% percibe que es muy buena, y para un 23% está regular.

Una amplia mayoría estima que el país va por mal camino, y apenas un 25 % cree que las cosas van por buen camino.

Quizás uno de los más grandes defectos nacionales desde la fundación de la República ha sido la falta de voluntad política para realizar aquellas empresas que demandan nuestras necesidades, entendiendo ese defecto no sólo como el fruto de decisiones y políticas gubernamentales, sino más bien como la falta de vocación general para acometerlas. Este es uno de los puntos, en que los políticos dominicanos lucen totalmente parecidos. casi siempre saben identificar las metas sin la misma habilidad para encontrar el camino para encontrarlas.

La brecha entre ricos y pobres ha seguido expandiéndose en el país, como resultado de un crecimiento desigual. Aquello de que habitamos una tierra de promisión, suena falso a los oídos de cientos de miles de padres de niños hambrientos, que anualmente nacen y mueren en medio de un ambiente de escasez absoluta sin oportunidades ulteriores. Es un imperativo atacar positivamente los niveles de desigualdad que han traído consigo el crecimiento y expansión de la economía y apoyar cuantos esfuerzos se hagan en esa dirección, sin mezquindades políticas.

Esperamos que este nuevo año traiga a nuestros políticos gobernantes la conciencia de que el ambiente económico y social que le rodea, es muy diferente al que rodea a la inmensa mayoría de dominicanos y dominicanas que cada día ven morir sus esperanzas, teniendo muchos que salir a buscar oportunidades a tierras extrañas, teniendo un país lleno de riquezas, pero también lleno de inequidad social.

 

Roberto Calero -Marín- es dominicano residente en los Estados Unidos con amplia trayectoria de lucha por los intereses del pueblo dominicano.

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