Liborio Mateo, el profeta de Dios o el mensajero del enemigo – Por: Freddy M. Martínez

“¡Dios tiene el oído en el corazón de su pueblo!” “¡Yo soy el liberador de tú yogo!” “¡Si me escuchara con el corazón reconocería mi voz es la misma que se alzó en estos montes…!”. Estas frases son parte de las profecías que anunciaba el “Liborio Renacido”, resucitado, aquel que venció la muerte; el mismo que expresó, “¡…Vencer la muerte no e’ paja de coco…!” durante una conversación que sostuvo con una joven de 26 años llamada Mormola Ogando a quien él se le apareció en persona, igual como Jesucristo se le apareció a sus discípulos después de haber sido crucificado. Ese icono de la religiosidad popular del siglo XX, un gran personaje histórico de San Juan de la Maguana, “Papá Liborio” como le llamaban sus seguidores.

Hoy día, parte de las profecías de Liborio siguen viva, fluida palpables; han sido plasmada en papel por un maestro de la comunicación, Edgar Valenzuela, donde resalta parte del ministerio terrenal de Liborio después de su resurrección, el mensaje que quería transmitir a la humanidad, además de ser el “enviado de Dios” como él se anunciaba y el “salvador de la humanidad”, aquel que podía predecir los fenómenos naturales que sucederían en el futuro viviendo el presente; aquel que podía curar el corazón herido; aquel que podía sanar a los enfermos y afligidos; aquel que daba amor sin esperar nada a cambio solo por amor a la humanidad, bajo los argumentos: “¡Yo represento a Dios!” “¡Dios habla a través de mí!” “¡Mi lengua es un instrumento en la mano del señor!”.

Yo me pregunto: ¿En realidad, Liborio Mateo, o más bien, “Papá Liborio” como le decían sus seguidores, era un representante de Dios? ¿Fue un enviado del padre para la salvación de la humanidad del siglo XX? O sin dudas algunas ¿Dios hablaba a través de él? A través de ese fenómeno que conquistó a miles de feligreses y lo convirtió hacia su religiosidad, ese mismo Liborio que fue ultimado en 1922 a manos de tropas norteamericanas durante la primera intervención militar en República Dominicana, y que luego su espíritu re encarneció en un cuerpo o en una estatua no especifica bien la historia, pero vuelvo y me pregunto: ¿Esto fue necesario que se hiciese para que se cumplirá la profecía que él había anunciado? ”…Que iban a matar su cuerpo, no mi espíritu. Les anuncié que iba a volver…”.

“La Profecía de Liborio” es un drama que recopila la memoria histórica de este personaje histórico de la religiosidad popular, es una joya, una perla; un oro fino que el maestro Valenzuela ha puesto en nuestra mano. Sin lugar a dudas, nos enriquece de cultura, de acontecimiento registrado en la parte Sur de nuestro país, de cambio; transformaciones tecnológicas; de revelaciones, profecía y milagros que ocurrieron por conducto del curandero Liborio Mateo.

Este libro hace crecer más mi inquietud de conocer más a fondo sobre la vida de Liborio Mateo y poder encontrar la repuesta a mi pregunta ¿Si en verdad Liborio Mateo era un representante de Dios? ¿Si fue un enviado del padre para la salvación de la humanidad del siglo XX? O más bien ¿Si en verdad hablaba Dios a través de él? Desde mi punto de vista y mi ideología religiosa afirmó que Dios es amor, por lo tanto, Liborio Mateo mostro afecto y amor por su prójimo, pero también desde esa perspectiva del amor de Cristo, es que Dios es luz; y la luz nunca estará con la oscuridad, por lo tanto que la luz es vida y la tiniebla es muerte, remontándome desde esta hipótesis y las últimas palabras con la que finaliza esta joya de libro “…la sombras de la noche comienzan a caer”, con estas últimas palabras llego a dos conclusiones: Liborio en realidad fue un enviado de Dios, o fue un enviado del enemigo; a través de sus misterios, revelaciones y milagros para que se cumplan “La Profecía de Liborio” escrita por Edgar Valenzuela.

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