En memoria de Emely Peguero -Por Robert Del Orbe-

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Por Robert Del Orbe

periodista
 
En memoria de Emely Peguero
 
Con la pérdida de una joven promesa como lo fue Emely Peguero, se apaga una luz que a su vez deja al desnudo la podrida y desigual sociedad dominicana.
Cuando me expreso en estos términos, es porque frente a la “desaparición” de esta joven embarazada con apenas 16 años de edad , quien pierde la vida de una forma hasta misteriosa; y digo que perdió la vida porque aunque su cadáver no ha sido encontrado, todos sabemos que este caso no está resuelto por parte de la Policía Nacional y el Ministerio Público, debido a que los familiares de la víctima vienen de estractos económicos muy bajos, en cambio el victimario, entiéndase el novio, es de la élite política y militar de nuestra sociedad
Es importante recordar el caso de la niña Carla Massiel, la menor de edad desaparecida que se dio a conocer a través de los medios de comunicación pero que nunca apareció ni se hizo justicia en torno al caso, en definitiva se trata de gente muy pobre donde el sistema de justicia solo ve una pérdida de tiempo, ya que las víctimas y/o familiares no tienen garantías económicas para financiar sus procesos.
 
Así como hay muchas Carla Massiel, sin la aplicación de una sentencia justa, también hay muchas Emely Peguero, esperando por un pueblo y sus familiares…justicia…recordar que ambas representan a miles y miles de víctimas, cuyos familiares cometieron el delito de ser pobres y con ellos la denegación de sentencias debidamente aplicadas y acordes con los daños provocados por sus verdugos y victimarios.
Cabe aclarar que así como está desaparecida Emily, también han desaparecido de nuestra patria, la transparencia en el ejercicio de la cosa pública por parte de los actores de justicia, por otro lado la ética como piedra angular del buen ejercicio ciudadano.
 
Nuestra justicia, no es más que un mercado donde la compra de sentencia es la norma, los valores están de fiesta, y la capacidad de asombro, es el diario vivir de nuestra gente, debido a que no hay ni habrá régimen de consecuencias.
Solo hay que decir que cuando la delincuencia común o callejera actúa, existen códigos de los órganos castrenses capaces de enviar señales contundentes de que en buen dominicano el pobre que se equivoca…la maca.
Para un simple ejemplo la supuesta banda de los llamados “Mata Policías” le fue aplicada un juicio sumario a través de ejecuciones bárbaras por parte de agentes policiales dedicados al sicariato. No obstante cuando vemos que el crimen es ejercido por un ciudadano que forma parte del tinglado de familias poderosas, sabemos en definitiva cuál será el desenlace de este tipo de situaciones, impunidad, contaminación de los expedientes, y por insuficiencia de pruebas descargan al culpable.
Ojalá los dominicanos reflexionemos y despertemos de tanta incertidumbre social.
 
Concluyo mi reflexión con relación a este terrible suceso de la desaparición y muerte de Emely Peguero, de que queda evidenciado que como sociedad hemos tocado fondo.
Es obvio que tanto el código penal dominicano, como la constitución y las leyes civiles, no son más que un mamotreto que aplica única y exclusivamente para los hijos de machepa, en tanto los tutumpotes son quienes crean la trampa, perdón quise decir las leyes, y el fallido “sistema de justicia”
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