¿Qué pasa con la gente de mi país? -Por Heber Reyes-

 

Por Heber Reyes

 

¿Qué pasa con la gente de mi país?

Desde ayer jueves en horas de la tarde circula un vídeo en las redes sociales, en donde una patana cargada de cervezas se accidentó en la avenida Independencia del Distrito Nacional en esta capital. Los curiosos o mejor dicho, personas con malas costumbres no se hicieron esperar, desesperados y saciados por el atractivo líquido, comenzaron su extracción. Sin perder tiempo e irrespetando el derecho privado de la compañía cervecera y olvidando que ese vehículo pesado iba conducido por un empleado de la misma, irrumpieron de manera violenta y desmedida. Hambrientos de ansiedad y angurria quitaron una parte de la lona que cubría la parte trasera del camión, y comenzaron a robar los cientos de cajas de cervezas, parecían locos incontrolables que no escuchaban a nadie. Peleaban por las cajas, algunos se cayeron, otros se desmontaban de motores y carros, algunos de los transeúntes se unieron a la cacería, le pasaban sus cajitas llenas de cervezas jumbo, medianas o pequeñas, listos para darse banquete este fin de semana.

Este espectáculo de mal gusto trae algunas preguntas a colación, por ejemplo: ¿Qué está pasando con la gente de mi país? ¿Por qué hay que perder la cordura y robar a plena luz del día perdiendo la vergüenza? ¿Y dónde estuvieron nuestras autoridades policiales?, etc…
Al ver este bochorno despiadado y la justificación de algunas personas que hablan de libertad y de derechos a la sana convivencia, es bueno recordarles, que la Biblia en el mandamiento número (8) expresa lo siguiente: “No hurtarás”.
¿Qué significa hurtar? Consiste en el delito ilegítimo o apoderamiento de una cosa mueble ajeno sin el uso de la fuerza. Ahora veamos, ¿qué significa el robo? Es un delito contra el patrimonio, consiste en el apoderamiento de bienes ajenos de otras personas, empleando para ello fuerza en las cosas o bien violencia intimidación en las personas. La diferencia entre una y otra definición, es que una es sin ejercer la fuerza y en la otra si se ejerce la fuerza, pero al final, las dos sustraen lo que no pertenece a usted. Y ahora viene mi pregunta para usted: ¿La Biblia manda a robar? ¡Yo sé que usted sabe la respuesta! Pero, es más fácil endurecer el corazón y resistirse al razonamiento lógico de vivir una vida en paz y cultivada de valores. Imagine que a nuestros hijos cada día se les repita que no deben robar y que al mismo tiempo le reflexionen acerca de las consecuencias que deja extraer las cosas ajenas, ¿qué usted cree que pasará por sus mentes? Nuestras cárceles y muchas otras del mundo, están llenas de personas que han robado y matado y que también han hablado falsos testimonios por algún delito cometido, pero; ¿Saben ustedes cuáles son los dos mandamientos que más han irrespetado: Primero: No honrar a Dios.
Segundo: No haber honrado a sus padres.

Algunos leerán este artículo y quizás mostrarán su desacuerdo y buscarán la manera de justificar este escándalo nacional que ha consternado a toda la sociedad dominicana, ya que nadie podía imaginar que muchos compatriotas nuestros a plena luz del día y sin importar lo que se pudiera decir o lo que les pudiera pasar, violentaron estos mandamientos y las leyes del país que castiga esta acción y que no puede contar con el apoyo de quien se sienta tener valores espirituales, familiares y morales.
Amigos, éste tipo de barbarie es lo que quiere evitar la lectura de la Biblia en los centros educativos de nuestro país.
¡Son tus hijos o mis hijos los que están expuestos en este juego! ¡Son tus hijos o mis hijos los que mañana pueden imitar este detestable delito, son tus hijos o mis hijos los que mañana pudieran estar en las cárceles, son tus hijos o mis hijos los que mañana les puede alcanzar la muerte!  ¡Somos tú y yo los que tenemos la responsabilidad de no cargar con la culpa de nuestros hijos! Somos tú y yo los que debemos enseñarles andar por el buen camino de la vida…
A veces es bueno que estas cosas sucedan en nuestro país, independientemente de que hayan personas, instituciones o empresas afectadas o que hayan sufrido algún daño, porque de no ser así, el endurecimiento del corazón de las personas, la falta de justicia, de bondad, de compasión, de respeto, de humildad, la escasez de amor en el corazón de las personas y el temor a Dios, nos hacen injustos e ignorantes, para luego llorar como hombres lo que no supimos defender e inculcar, cuando sabiendo lo que era bueno para nuestros hijos, permitimos que ellos y la “sociedad mecánica” eligieran sin saber las consecuencias.

Finalmente; está de ti y de mí, si quieres que a tus hijos y a los míos, les inculquen los valores espirituales que dicta la Biblia, sin importar el momento, el escenario, el día y la hora, y sin importar de qué religión o de qué persona venga el mensaje, si se va a poner el nombre de Dios en primer lugar en tu vida, en mi vida y en la de nuestros hijos. ¡Dios les bendiga!

 

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