Respuesta a un amigo: El joven que pudo ser -Por Miguel Ángel Gutiérrez-

 

 

Respuesta a un amigo: “El joven que pudo ser”.

La tarde de hoy leía la opinión de un buen amigo en torno al horripilante asesinato de una joven  mujer y sus tres niños a manos de un joven de nombre Víctor Alexander Portalatín Mendoza quien era su pareja sentimental, hecho ocurrido en el barrio Enriquillo del Distrito Nacional hace varios días pero cuyos cuerpos fueron encontrados en estado de putrefacción el día de ayer jueves.

Al leer la opinión de aquel amigo al cual noté muy enfadado no solo en su condición de periodista, sino de padre y ciudadano me imaginé lo que pudo haber sido el otro Víctor Alexander Portalatín Mendoza  alías “La Greña” o “Chamán Chakra”, un joven de tan solo de 32 años de edad, quien por lo regular lucía enormes anillos en sus diez dedos, vistosas pulseras en ambas muñecas, un blin blin llamativo en su pecho, pelo largo y sus orejas traspasadas con extraños aretes que simulaban clavos; entonces pensé en el joven que pudo ser y no fue, y me motivé a hacer esta reflexión:

En el caso de la joven madre asesinada junto a sus hijos por su pareja sentimental o en muchos otros casos, esas medidas violentas o acciones que vienen a nuestros pensamientos de hombre natural, no vienen a resolver la situación, en una sociedad llena de odio y desamor por el ser humano, una sociedad indolente y permisiva en la que no es bueno seguir promocionando el odio entre víctimas de abusos que a la larga somos todos.
En un país donde lo que más existe es la inequidad social, desgraciadamente tiene que predominar la iniquidad.

Tenemos que ver el problema más allá de nuestras propias narices, incluso más allá de la curva que nubla nuestra vista y obnubila nuestros sentidos.
En ocasiones estas bestias también son víctimas de una sociedad salvaje y corrupta que no merece ser excusada cuando tratamos estos crímenes horrendos donde todos tenemos parte de la culpa, cuando digo todos, me refiero al Estado, a la familia y a la sociedad de la que todos formamos parte.
Creo que nuestras posiciones flexibles y simpáticas ante los políticos y funcionarios de turno, no importa el partido o la posición, mayormente son actitudes que apoyan esas mismas inequidades que traen como consecuencias que nuestros jóvenes se nos pierdan en la iniquidad o en el menor de los casos, en la indiferencia que nos aniquila a todos.

Mientras tanto me concentro más en pensar en lo simpática que es nuestra sociedad con los que explotan nuestra nación y roban las oportunidades a cientos de miles de jóvenes que a diario son enterrados en una fría tumba o entran por las puertas de una cárcel para salir con más problemas conductuales que los que llevan al entrar en ellas; sigo pensando en la hermosa familia que pudo haber tenido este joven con su pareja, y el joven que él pudo ser.

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