El coronavirus, ¿une o desune? -Por: Heber Reyes-

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Por: Heber Reyes. 

 

El coronavirus, ¿une o desune?

El coronavirus, ¿une o desune? Esta es una de las muchas interrogantes que algunas personas nos hacemos después de tener que convivir con esta pandemia en nuestro país por un intervalo de un año y aproximadamente tres meses, ya que la misma, fue hecha oficial en marzo del pasado año 2020.

Sin embargo; después de ese tiempo transcurrido, las noticias y las desinformaciones acerca del contagio, ha sido un verdadero misterio, ya que, son muchas las personas que han testimoniado no saber cómo adquirieron el contagio, por ejemplo: Hay personas que han dicho; «Yo no salía de mi casa, siempre usé guantes, manitas limpias y alcohol, todo el tiempo tuve mi mascarilla puesta, también mantuve el distanciamiento, no me reunía en grupos, siempre lavé mis manos y me cambiaba la ropa desde que llegaba a mi casa». Sin embargo; ¡Yo no sé cómo me contagié!

Por el otro lado, hemos escuchado el testimonio opuesto al anterior, con personas que cuentan: «Yo casi no usaba mascarillas y a veces me olvidaba de ella y salía a las calles y algunos lugares, siempre estuve dentro de la gente, nunca he usado alcohol ni manitas limpias, tampoco me puse guantes, nunca me bebí un té como otros se lo han tomado, tampoco me cambié mis ropas cuando llegaba a casa, etc…» ¡Yo nunca usé ná!

¡Qué complejo resulta todo esto! ¿Verdad?

Lo que si he podido notar, es el tabú que vive en las mentes de muchas personas con respecto al contagio del coronavirus, y todo parece indicar, que esas personas sienten vergüenza y no quieren que otros se enteren de que han contraído el virus. Esas personas se guardan en sus casas, clínicas u hospitales y hasta dan autorización en sus hogares para que nadie, ¡absolutamente nadie se entere de que han dado positivas al virus! ¿Por qué esa vergüenza o miedo? ¿No es mas pertinente enterar a las personas mas cercanas que tomar distancia y quedarse en el anonimato como un acto de irresponsabilidad y ego personal?

Se supone y se sobreentiende, que si usted ha contraído el virus, lo que humanamente procede es, hacerles saber a quienes están a su alrededor que usted está positivo al virus, para que a partir de ese momento los que están cerca de usted (esposa o esposo, hijos e hijas, hermanos y hermanas, padre o madre, abuelo o abuela, vecinos y vecinas, etc…), tomen las medidas correspondientes al distanciamiento y que al mismo tiempo, esas personas cercanas les sirvan de sustento o de bastón en caso de que le puedan suplir con medicamentos o remedios caseros o con palabras de amor, aliento o esperanzas.

Desafortunadamente, el virus no es el que nos ha alejado, quienes nos hemos alejado somos nosotros mismos con nuestra forma negativa de ver la enfermedad y con los tabúes mentales que llevamos dentro, cuando suponemos que otros nos están rechazando. Lo que algunas personas ignoran es, que todos estamos expuestos al contagio, independientemente de que nos cuidemos o nos hayamos vacunados.

Abrir nuestras mentes y nuestros corazones, es lo mejor que podemos hacer para resistir el silencio del miedo y la vergüenza que produce el coronavirus, ya que esta enfermedad en el fondo no deja de ser tan peligrosa e inofensivo como cualquier otro virus que nos sorprenda.

¿Cómo podemos usted saber que alguien cercano a nosotros tiene o ha tenido el virus, si en vez de usted decirlo prefirió quedarse en su propio silencio ahogado en el miedo? ¿Tenemos la culpa de no saber que esa persona está o estuvo afectada? ¡Por supuesto que no!

Creo, que a veces las personas que juegan a las adivinanzas o a las suposiciones, piensan o tal vez se preguntan: ¿Por qué fulanito no sé ha preocupado ni preguntado por mí?

En sus pensamientos, esas personas se sienten estar en la verdad y tener razón, pero, cuando les pasa el tiempo y comienzan a pensar de manera lógica, sosegada y ordenada, ahí mismo reaccionan y se dan cuenta, que sus mas cercanos no tienen que adivinar su silencio y que es fácil utilizar los medios más elementales de comunicación para informarles a los suyos acerca de su contagio o enfermedad. Ahora, reflexionemos en las siguientes preguntas:

¿Es tan difícil decirle a una persona hemos sido diagnosticado con coronavirus? ¿De quién es la culpa?

¿Se nos ha olvidado escribir mensajes o mandar una nota de voz por el whats app de un celular a quienes tenemos cerca?

¿Nadie es responsable para comunicar?

¿Es tan difícil hacer una simple llamada o video llamada?

¡Qué rápido se olvida la amistad y qué rápido es juzgar cuando no queremos comunicar!

¿Acaso los medios de comunicación han desaparecido?

Por favor, no guardemos sentimientos negativos contra el hermano o el amigo mas cercano, cada quien tiene sus propios afanes y responsabilidades. Cada quien tiene sus problemas de familia que no nos dice y que muchos pasamos por desapercibidos con los más cercanos, simplemente, porque no son de nuestra incumbencia y porque, ni usted ni yo, tenemos la culpa de lo que les pasa a otros.

Dejemos de estar culpando a otros por el silencio y las irresponsabilidades que asumimos cuando alguien en nuestra familia resulta positivo de coronavirus, porque, si somos de los que albergamos resentimientos y odio en nuestros corazones, entonces debo decirles, que estaremos enfermos dos veces.

Les recuerdo, el coronavirus no nos ha dividido, somos nosotros quienes nos hemos puesto distancia, ya sea, por miedo o por vergüenza o sencillamente, porque alguien entendió que mantenerse solo y en silencio con la enfermedad era o es la solución.

Finalmente, quiero compartirles una frase que hace mucho tiempo aprendí, y que he puesto en práctica cuando me ha tocado reflexionar acerca de mi vida misma, cito: «La conciencia vale por mil testigos».

Nota: «La conciencia a diario tiene una conversación con nuestra interioridad, que día tras días nos cuestiona y de alguna manera u otra nos hace ver como culpables o inocentes». ¿Eres culpable o inocente?

«Ojo»: Si en mi familia, alguien resulta positivo al coronavirus, mi grado de responsabilidad y respeto a los más cercano será, enterarlos de lo que nos sucede, para que de inmediato se tomen las medidas de distanciamiento mas pertinentes y seguras de quienes nos rodean».

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