Por Porfirio J. Santos.
Pakistán ha publicado lo que afirma son los detalles del memorando de entendimiento:
El levantamiento de las sanciones contra Irán.
La liberación parcial de los fondos congelados de Irán.
Un alto el fuego completo en todos los frentes y una retirada israelí del Líbano.
Las reservas de uranio de Irán y sus instalaciones nucleares permanecerían en Irán.
El establecimiento de un fondo de compensación de 300.000 millones de dólares para Irán.
La eliminación del embargo de EE. UU. a Irán.
Irán gestionaría el Estrecho de Ormuz y cobraría en adelante las tasas relacionadas.
Este es un acuerdo que va a todas luces en desacuerdo con los planes y propósitos de los Israelíes para permanecer en su tierra.
Con el Uranio y las instalaciones nucleares quedando igual que en el principio del inicio de la guerra EE. UU., e Israel, contra los Iranies, pronto veremos un ataque sorpresa contra Israel, por parte de Irán, y no será con armas convencionales sino con misiles nucleares. ¿Por qué creo eso? Lo creo, porque el ingrediente que ha motivado todo este rollo de guerra, cierre de estrechos etc., ha sido precisamente el interés de Irán de conseguir un arma nuclear, y todos sabemos para que propósito la quieren. Los Iranies tienen en el ADN de su sangre el código de «Muerte y desaparición de Israel» y no van a descansar hasta tratar de obtener su objetivo aunque para ello tengan que sacrificar a su pueblo.
Lo que Irán, al parecer desconoce, o no quieren darse por enterados es que afortunadamente, su plan nunca llegará a concretizarse porque al enfrentar a Israel, no solo se enfrentan a un pueblo aguerrido y desidido a luchar por su permanencia en su tierra sino que, se están enfrentando al que proteje, no duerme, y guarda a Israel como esta escrito desde la fundación del mundo. ¡Jehova de los ejércitos! O Hachem como lo llaman el pueblo Judío.
Así ha quedado evidenciado en todas las guerras que los Israelíes han librado en donde a pesar de ser inferiores en número de hombres de su ejercito con relación a sus enemigos, siempre han salido victoriosos.
¡Eso les comento!














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