La historia de la dominicana Maireni Tiburcio Heredia (Patrimir), oriunda de Sabana Grande de Boyá, asesinada en Saint Thomas aun cuando aparentemente estaba bajo seguimiento del Departamento de Género de la isla, y el reciente caso de Esmeralda Moronta, quien acudió desesperadamente a pedir auxilio a la Fiscalía de Género en Alma Rosa, reflejan una dolorosa realidad que sigue cobrando vidas de mujeres que clamaron protección y no la recibieron a tiempo.
Ambas mujeres corrieron por sus vidas. Ambas buscaron ayuda. Ambas tocaron las puertas del sistema. Y en ambos casos, el sistema terminó fallando.
Hoy, la Fundación 3 Millones de Voces por Maireni y Todas las Caídas alza nuevamente su voz y se une al profundo dolor que embarga a la familia Moronta, al tiempo que exige respuestas claras, acciones contundentes y medidas reales de protección para las mujeres víctimas de violencia.
La organización expresó que no basta con recibir denuncias ni llenar formularios, si las víctimas continúan quedando expuestas frente a sus agresores. “Cada minuto de indiferencia puede convertirse en una sentencia de muerte”, señalaron representantes del movimiento.
Asimismo, hicieron un llamado urgente a las autoridades dominicanas y a todas las instituciones vinculadas a la protección de la mujer, para que se revisen y fortalezcan los protocolos de emergencia, garantizando protección inmediata, seguimiento permanente y refugios seguros para toda mujer que denuncie amenazas o violencia.
“Hoy fueron Maireni y Esmeralda. Mañana no puede ser otra mujer más. El silencio institucional también mata”, expresó el movimiento.
3 Millones de Voces por Maireni y Todas las Caídas reiteró que continuará impulsando acciones sociales, caminatas, campañas de concienciación y acompañamiento a víctimas, hasta que en la República Dominicana y en cada rincón donde viva una mujer dominicana, denunciar no sea una condena, sino el inicio de una verdadera protección.











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